Por qué la altitud cambia todas las reglas de nutrición en la Purito
La Purito Andorra no es una marcha más de montaña. Es una prueba donde pasas horas por encima de los 1.500 metros de altitud, con picos que superan los 2.000 m en el Port d'Envalira. A esa altitud, tu cuerpo consume más glucógeno por la menor disponibilidad de oxígeno. Tu estómago trabaja más lento. Tu sudoración cambia. Y mientras tanto, los valles andorranos en julio te castigan con temperaturas que pueden superar los 30 grados.
Esa combinación de altitud y calor es una trampa metabólica. El planificador de Go Finisher Lab analiza cada tramo del recorrido y adapta la nutrición a las condiciones reales: más carbohidratos de absorción rápida en los puertos (donde tu estómago no tolera sólidos), más líquido en los valles (donde el calor dispara la sudoración), y sodio constante para evitar los calambres en las últimas rampas.
El error de comer solo en los avituallamientos
En una prueba de 5-8 horas por alta montaña, esperar a los avituallamientos para comer es llegar tarde. Cuando notas hambre a 1.800 m de altitud, en la rampa del Coll de la Gallina, tu glucógeno muscular ya está comprometido y la pájara es cuestión de kilómetros. La clave es empezar a comer desde el km 15-20 y mantener una ingesta constante de 60-90 g de carbohidratos por hora, independientemente del hambre.
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